Acciones del gobierno anterior persiguen al Representante Protocolar Evangélico obispo Eduardo Durán
En Chile, ningún ministro de culto; obispo, pastor, sacerdote, rabino e imán, puede ser objetado por patrimonio

 

noticia713

 

 

El obispo Eduardo Durán Castro, recientemente reconocido por el gobierno de Chile como Representante Protocolar Evangélico, está siendo mediatizado como un sujeto sometido a investigación por eventuales delitos de lavado de dinero e infracciones tributarias, dado el tamaño de su patrimonio. Estas acciones en su contra, se iniciaron en septiembre del año 2017, y coinciden con los mismos días cuando la expresidenta Bachelet abandonó con claros gestos de molestia la Catedral Evangélica, incluso antes que terminara protocolarmente la ceremonia, más solemne del pueblo evangélico, liturgia de Acción de Gracias por la Patria, a la ex mandataria calificó de abuso.

 

Todos hemos escuchado a diferentes actores políticos, acusar el gobierno anterior de usar las instituciones para perseguir a sus enemigos políticos, y dejar pasar a los suyos, que han cometido los mismos eventuales delitos, y la oposición del obispo Eduardo Durán Castro a la agenda antivalórica de Bachelet, y las expresiones del mismo tenor de Eduardo Duran Salinas en el tedeum, transformaron a ambos, padre e hijo en enemigos del gobierno de la Nueva Mayoría, lo que les significó a ambos predicadores, empezar a ser expuestos ante la opinión pública como, religiosos enriquecidos extrañamente, dado el patrimonio que a ambos la prensa les adjudica.

 

Pero, ambos evangélicos; el obispo Eduardo Durán Castro y su hijo Eduardo Durán Salinas, con sus opiniones y expresiones, no estaban actuando por sí mismos, estaban representando la indignación de un pueblo evangélico, alterado por las leyes antagónicas a los principios evangélicos, que imponía el gobierno anterior, la misma indignación que tres meses más tarde, se graficó cuando se le otorgó un inconmensurable 10 % de diferencia al candidato contrario al gobierno de la Nueva Mayoría encabezado por la expresidente Michelle Bachelet. Ellos solo fueron las voces de un sentimiento mayoritario, que se impregnó en las familias evangélicas del país.

 

Ahora, dada esta situación, se estima pertinente, explicitar que el concepto evangélico de riqueza es muy distinto al mismo concepto en el mundo “progresista”, y aún del mundo católico. Las Escrituras hablan del “hombre a quien Dios da riquezas” (Eclesiastés 6:2), el apóstol Juan le expresa a los creyentes en su tercera carta, “amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, así como prospera tu alma” (3:2). Así que es normal, que entre los evangélicos haya riqueza, téngase en cuenta, que el país, que fue fundado por los evangélicos, es el país más rico y poderoso de la tierra, y si Europa se empobrece y se debilita económicamente, es por que abandonaron los principios evangélicos, que reemplazaron por el “progresismo”

 

Ahora, han de saber todos, que en Chile ningún ministro del culto, entiéndase obispos, pastores, sacerdotes, rabinos e imanes, puede ser cuestionado por su patrimonio, ya que la Circular N° 45 del Servicio de Impuestos Internos, emitida el 24 de septiembre del año 2012, durante la primera administración del Presidente Sebastián Piñera, establece que: “Las cantidades entregadas por las iglesias, confesiones y demás entidades religiosas a sus obispos, sacerdotes, pastores para solventar sus gastos de vida, y las actividades que les son encomendadas por ellas, no tienen carácter de renta, razón por la cual no procede gravarlas conforme al artículo 42 de la LIR” (Ley Impuesto a la Renta).

 

Ahora, en relación a las odiosas palabrotas que se usan para referirse a las donaciones que entregan los evangélicos a sus obispos y pastores, han de recordar, que la incorporación a la iglesia evangélica es voluntaria, y que, una vez que los chilenos se integran, se dan cuenta que la Iglesia financia sus actividades con las donaciones que ellos entregan. Chile, no es como los países europeos, donde las ofrendas y los diezmos los recauda el Estado, que obligatoriamente lo descuenta a los trabajadores de sus liquidaciones de sueldos, asistan a no asistan a la iglesia, incluso aunque sean ateos. Es cierto, si un trabajador europeo va y le pide a la Tesorería General de la República que no le descuente más, no le descuentan más, pero prácticamente nadie reclama.


Online (15 minutes ago):31

2016. Chile Cristiano. Todos los derechos reservados.
Se autoriza la reproducción, total o parcial, de lo publicado en este sitio con sólo indicar la fuente

 

Go to top