Iglesia Evangélica y Sociedad Chilena
Una relación asimétrica

 

 

Fuente : Presidencia de la República.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente : Presidencia de la República.

 

 

 

 

 

 

En los últimos treinta y cinco años, la sociedad chilena ha mostrado un creciente interés por los evangélicos. A nivel Oficial y en estricto rigor, este interés se manifestó por primera vez cuando el presidente Allende invitó a un grupo de pastores a conversar en el edificio de La Moneda. Mi profesor de teología pastoral, hoy Obispo de la Iglesia Pentecostal Apostólica rev. Francisco Anabalón, participante en esa primera entrevista, contó a un grupo de estudiantes del Seminario cuánto le impresionó la frialdad del presidente. “Cuando nos arrodillamos a orar por él y el país, ni siquiera se inmutó, no inclinó el rostro, no cerró sus ojos.” Quién demostró un particular interés por los evangélicos de Chile, fue el presidente Pinochet. Conversó en innumerables ocasiones con los pastores y comenzó a participar en el Culto de Acción de Gracias por Chile que se celebra cada mes de Septiembre en la Catedral Evangélica de Santiago. El amado obispo Carlos San Martín reconoció este gesto de Pinochet, a través de un programa de televisión durante los años noventa declarando “Pinochet fue el que sacó a los evangélicos del anonimato en que vivían.” Quienes se han destacado por su interés en los evangélicos, han sido los gobiernos de la Concertación. Han promovido una verdadera revolución evangélica en el país a través de una legislación que ha elevado jurídicamente a este segmento de la población, esta, ciertamente con el apoyo de todos los sectores políticos nacionales.

 


A nivel ciudadano el interés no ha sido menor, la televisión, la radio y la prensa escrita han publicado sendos reportajes donde elogian el crecimiento, destacan las características y reconocen la moralidad evangélica. Se puede decir que en muy escasas situaciones han expresado críticas y estas generalmente han sido consideradas de mal gusto. Los periodistas chilenos y los medios de comunicación social en general, han asumido con agrado que es políticamente incorrecto criticar a los evangélicos en Chile.


La pregunta que pretende responder este artículo tiene que ver con la antonimia de lo planteado hasta ahora. ¿Es recíproco el interés? ¿Están los evangélicos interesados en la sociedad chilena? ¿Cuál es la teología y/o ética social de la iglesia evangélica?


Una primera aproximación a este tema la hizo el sociólogo Christian Lalive d’Epinay el año 1968. Aunque esta investigación excede el periodo establecido, es muy útil aludirla, dada la pertinencia de su informe. Al respecto señala que; dos tercios de los pastores pentecostales rechazan toda responsabilidad socio-política de la iglesia frente al país, los 4/5 eliminan de su campo de actividad toda preocupación por la sociedad, el 85% prohíbe a los fieles hacer política y la mitad prohíbe pertenecer a un sindicato. El 40% preferiría no votar. Frente a lo anterior destaca en su Informe que el 92% de los pastores protestantes responde lo contrario. Para entender bien esta dicotomía es necesario explicar dos cuestiones básicas; primero, que la técnica sociológica distingue entre protestantes y pentecostales o evangélicos. Los primeros se agrupan en las iglesias históricas o surgidas de la Reforma y los segundos en las congregaciones nacidas a partir del avivamiento de 1909. La segunda, es que del 15% que representa a este sector religioso, los protestantes solo constituyen el 1,5%.

Un segundo acercamiento al tema eclesiástico societal, se puede desprender del estudio hecho por el sociólogo Humberto Lagos Schffeneger y Arturo Chacón Herrera en el año 1987. En las reflexiones finales de su Informe los autores señalan: “Creemos que la presencia evangélica agrega, no sustrae, riqueza cultural y permite adicionalmente, que la cultura del pueblo elabore canales propios en aquello que le es más familiar y cercano: lo religioso. Consideramos que mientras continúe este crecimiento que aquí hemos mostrado, se incrementará el número de entidades que representan a este movimiento, hasta el momento en que pase a una nueva etapa de crecimiento en profundidad y no sólo en extensión. En este (ese) momento el mundo evangélico estará en condiciones de entregar la totalidad de su riqueza vivencial a una sociedad que la necesita.” De estas reflexiones, se puede entender que, veinte años después de Lalive, los evangélicos han crecido numéricamente, pero su visión de la sociedad permanece. Y a veinte años de Lagos y Chacón, la percepción que tenemos hoy, es que la ética social evangélica se ha mantenido incólume. No hay estudios que informen lo contrario.


Después de este recorrido histórico, cabe preguntarse, ¿en que se funda la teología social evangélica? Y, en términos más simples y directos, ¿a que se debe el desinterés de los evangélicos por la sociedad en que viven?

Permítasenos una precisión. Este artículo no pretende desconocer la “pasión por las almas” que los evangélicos poseen abrumadoramente, puesto que ella es la que explica su explosión demográfica. El objetivo general del artículo es describir la visión que los evangélicos tienen sobre Chile, no en tanto personas, sino como sociedad y el objetivo específico de este artículo es explicar a los evangélicos chilenos, que hay fundamentos en la Escrituras y en la teología bíblica, sobre los cuales, las iglesias pueden construir una nueva doctrina social.


El fundamento bíblico para una doctrina social se encuentra en todas las Escrituras, pero consecuente con los objetivos de www.chilecristiano.cl solo nos remitiremos al evangelio según San Mateo. En el capítulo 25 versículos 31 al 46 Jesús enseña sobre el juicio a las naciones. Aquí, afirma que todas las naciones serán reunidas delante de él. Jesús las apartará; unas a su lado derecho, otras a su izquierdo. Las primeras heredarán el reino de Dios, las segundas el infierno. La causa es el trato dado a sus hermanos más pequeños. Los hermanos más pequeños del Señor son los judíos, según lo explica claramente el profeta Joel (3:1). La ubicación de Chile dependerá, dicho en términos políticos modernos, de su política exterior, particularmente de las relaciones bilaterales que tenga con el Estado de Israel.


El fundamento teológico puede obtenerse de todos los autores conocidos; Lutero, Calvino, Wesley, Spurgeon, Barth, Berkhof, Lewis, Mackay, Vila, Myer Pearlman, etc. Todos ellos han escrito, extensa o brevemente, sobre la responsabilidad social de la iglesia. Desde la perspectiva pearlmaniana a la que adhiero, puedo transcribir lo siguiente: “La iglesia es la luz de mundo, destinada a disipar las tinieblas de la ignorancia moral; es la sal de la tierra, para preservarla de la corrupción moral. La iglesia debe enseñar a los hombres de que manera vivir como así también morir. Debe exponer el plan de Dios para la regulación de todas las esferas de la vida y actividad. En contra de las tendencia descendente de la sociedad, debe levantar su voz de advertencia; en todos los puntos de peligro debe levantar un faro de luz.” “Las naciones serán juzgadas, los reinos de la tierra derrocados y todos los pueblos estarán sujetos al Rey de Reyes. Cristo iniciará la Edad de Oro que se prolongará por mil años.” (Teología Bíblica y Sistemática. Editorial Vida)

Consecuente con todo lo anterior, la relación iglesia evangélica y sociedad chilena ha sido asimétrica, la primera, recibiendo toda clases de reconocimientos y estímulos y la otra parte, hasta el momento, nada.


Se estima que ya es tiempo que las iglesias evangélicas reflexionen su doctrina social, que aprecien que la profecía es, Chile para Cristo y no Chilenos para Cristo. El obispo Umaña cuando la proclamó, no solo deseaba la salvación de todos sus compatriotas, sino que su país como sociedad, también fuera para Cristo, es decir, que Chile sea una sociedad cristiana.


El website www.chilecristiano.cl sostiene que una sociedad cristiana es aquella que protege la vida humana original desde la concepción hasta la muerte natural, esto significa que jamás promulgará ley que autorice la manipulación genética, el aborto y la eutanasia. Protege el matrimonio heterosexual, esto significa que nunca dará libreta matrimonial a personas del mismo sexo. Una sociedad cristiana es aquella que ayuda a los pobres, esto significa que, una sociedad cristiana asignará los recursos que sean necesarios para “levantar al pobre del muladar.” Una sociedad cristiana hace justicia, esto significa que una sociedad cristiana aplicará un castigo justo y proporcional al delincuente. Una sociedad cristiana es aquella que mantiene relaciones bilaterales especiales con el Estado de Israel, esto significa todo lo contrario de guardar silencio y declararse neutral. Un sociedad cristiana emite declaraciones favorables a la paz en el medio oriente, se compromete en acciones uni y multilaterales que propendan a lo mismo. Una sociedad cristiana Incrementará la cooperación y el intercambio cultural y negociará un Tratado de Libre Comercio con el Estado Judío. Apoyará a Israel en todos los organismos internacionales como lo hacen los Estados Unidos de América.

Consecuente con sus objetivos, www.chilecristiano.cl utilizará los recursos de que dispone, para apoyar a las iglesias evangélicas a construir una nueva doctrina social, que tienda a desarrollar una sociedad cristiana en nuestro país, requisito fundamental para que herede el reino de Dios en el juicio a las naciones.

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daniel

“A Daniel no lo mataron por ser gay.”

“Una verdad dolorosa e incómoda,

pero es una verdad.”

Rodrigo Fluxá “Solos en la noche”

Periodista del Mercurio

 

 

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