Chile, 100 años de avivamiento pentecostal

 

 

 

 

 

Durante el año 2009 se cumplirán cien años de avivamiento pentecostal en Chile.

El avivamiento pentecostal comenzó en la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, a la sazón dirigida por un misionero norteamericano, el pastor Willis C. Hoover . Este siervo de Dios, motivado por noticias de bautismos en Espíritu Santo en Estados Unidos, el país de Gales, en Escandinavia, en Africa del Sur y en la India, partió con un pequeño grupo de cinco hermanos a buscar el bautismo del Espíritu Santo aquí en Chile.

Con el pastor Hoover y cinco hermanos de la congregación, se inició el avivamiento pentecostal en Chile, que se extiende hasta nuestros días, y que ha sido dado para edificar la poderosa iglesia pentecostal, y con ella influir y transformar a la sociedad chilena, para que sea una nación salva, que tenga un lugar de liderazgo, ahora, y en el mapa milenial de América latina.

 

En la etapa inicial del avivamiento pentecostal, hay tantos, emocionantes e inspiradores testimonios, ocurridos en ese bendecido año de 1909, que inflaman el corazón recordarlos. Este es el registro histórico, de algunos de ellos:

En esos días un hermano empleado como vigilante donde construían una casa, y por eso dormía de día, vino al pastor una tarde y le dijo: "Pastor, yo estaba durmiendo en mi casa hoy y el Señor vino y me dijo <<Despiértate, quiero hablarte>>. Le dije: Bueno Señor, y me dijo <<Anda donde tu Pastor y dile que llame a algunos de los hermanos más espirituales y que oren todos los días, porque voy a bautizarles con lenguas de fuego>>. Le dije: Bueno Señor y ¿puedo yo ser uno de ellos? <<Sí, me dijo>> y así he venido inmediatamente".

Meditando sobre este relato, escribió el pastor Hoover, fue fácil ver que era de Dios como una respuesta directa a nuestras peticiones, que por tanto tiempo habían tenido esa dirección. Así es que se hizo conforme a estas palabras y desde el día siguiente, más o menos el 15 de Enero (año 1909), se reunían todos los días en la casa del pastor, a las cinco de la tarde, cinco personas y oramos en turno y nos separamos. El rato de nuestra oración era a veces más o menos largo; el asunto era poner nuestra petición delante del Señor.

El siguiente hecho sucedió en la mañana del domingo 21 de febrero de 1909 al terminar una vigilia: “El pastor se puso a pasear frente al altar, meditando y preguntándose si había ganado algo o no, cantando un himno en voz baja cuando sintió que la voz se quebraba y que ya no podía cantar sino que rompió en un llanto que le sacudió todo, a la vez que se llenó todo el ser hasta la punta de los dedos de una dulzura indescriptible y en medio del llanto salían las palabras: “¡Mi Salvador, mi Salvador!”. Este llanto duró un buen rato y cuando se calmó el pastor se levantó y siguió el paseo, ya no preguntando si había ganado algo, sino, lleno de una dulzura inefable, siguió el canto bajo interrumpido. No tardó otra interrupción, esta vez por una risa tan fuerte e incontenible que tuvo que sentarse y dar libertad a la que no pudo retener…”

Y un último y asombroso testimonio del poder y los planes de Dios para la iglesia metodista de Valparaíso, el pastor Hoover lo registra así en su Historia del Avivamiento: “Un joven al parecer de buena clase, entró una noche y, viendo dos señoritas tendidas en el suelo se me acercó y en tono amenazante dijo -¿llama eso usted humano?- , con calma le contesté –no-. Mi respuesta le turbó un poco, pero dijo -¿qué es entonces?- ,divino- le respondí. Esto le turbó más, pero siempre quería convencerme. Le dije que era innecesario, porque el Señor ya me había convencido. Caballeros entran, miran, preguntan asombrados y salen pidiendo que oren por ellos. Toda la ciudad está movida acerca de nosotros y viene una muchedumbre continuamente a mirar. Solo queremos quedar muy abajo donde el Señor pueda seguir obrando.”

Y durante cien años, el Señor ha seguido obrando y la muchedumbre dejó de mirar, fueron transformados en coristas, ciclistas, oficiales, guías de clase, diáconos, presbíteros, predicadores a la calle, pastores, obispos, dorcas, esposas de pastores y en un ejército, de casi tres millones de hermanos, que glorifican a Dios en todos los rincones del país, porque el crecimiento numérico, ha sido una de las más poderosas señales del avivamiento pentecostal.

El crecimiento numérico, llamado por los sociólogos, explosión pentecostal, ha sobrepasado en millones, las expectativas de los primeros bautizados en el Espíritu Santo. El historicismo consigna en treinta, los miembros de la Iglesia Metodista de Valparaíso que asistieron a la vigilia del sábado 20 de febrero de 1909, para esperar el bautismo del Espíritu Santo, de un conglomerado, de unos doscientos cincuenta hermanos.

A diez años del inicio del avivamiento, la iglesia surgida de este, la Iglesia Metodista Pentecostal comprendía veintidós congregaciones, cuya red de lugares de culto se extendía desde Santiago hasta Concepción, Temuco y Valdivia, tenía más de diez mil miembros y era la denominación evangélica más grande del país (Lalive, 1966).

A cincuenta años del inicio del avivamiento, hay centenares de iglesias pentecostales y sus miembros suman más de trescientos setenta mil. Cuatro años antes del 1960, un sacerdote católico, destacaba con estas palabras el crecimiento pentecostal: “si los evangélicos continúan creciendo al mismo ritmo, de aquí a cincuenta años, todo el país será evangélico.”

A setenta años del inicio del avivamiento, diversos líderes cristianos chilenos, estiman que hay, entre un millón doscientos mil y un millón cuatrocientos mil miembros en las iglesias evangélicas del país.

A cien años del inicio del avivamiento pentecostal, hay en Chile, más de catorce mil iglesias, presentes en todo el territorio nacional, con casi tres millones de miembros, lo que expresado en términos estadísticos, representa más del 15% de la población nacional.

Al tiempo del Centenario, este año 2009, encontramos una iglesia pentecostal poderosa, no solamente en el número de miembros, pastores, templos, sino también, porque sigue llena del Espíritu Santo. En sus reuniones hay manifestaciones, sanidades, milagros, y el Señor le habla al pueblo a través de su Palabra. Otro fruto, que muestra la vitalidad y el dinamismo de la iglesia pentecostal, son los grandes proyectos de desarrollo que ya están en ejecución, ampliación de templos, construcción de colegios y fundación de la primera universidad evangélica del país. De más está decir, que toda esta expansión, aumentará enormemente la influencia social de la iglesia. En www.chilecristiano.cl creemos, que el Espíritu Santo ha formado en Chile, la iglesia pentencostal, porque Dios tiene grandes propósitos para el país. Creemos que la profecía: Chile para Cristo, entregada por el Obispo Umaña, expresa poderosamente la bendita Voluntad del Padre para nuestra amada nación y creemos que la Iglesia Pentecostal ha sido llamada para cumplir la misión de ganar a Chile para Cristo.

Amados obispos, pastores y hermanos pentecostales, ¡salven a Chile!. Hay varios proyectos de ley que han ingresado al Congreso Nacional y que pretenden legalizar, el aborto terapéutico, las uniones civiles homosexuales, el matrimonio homosexual y la eutanasia. Si se aprueban estas iniciativas, el pecado y la abominación, serán parte de la institucionalidad política del país. Esto afectará gravemente la predicación de la Palabra de Dios y expondrá al país, a ser condenado en el Juicio de las Naciones.

 


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daniel

“A Daniel no lo mataron por ser gay.”

“Una verdad dolorosa e incómoda,

pero es una verdad.”

Rodrigo Fluxá “Solos en la noche”

Periodista del Mercurio

 

 

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