Un “Estallido Verborreico”

Un estallido verborreico se ha desatado en el país y en la primera línea vemos hasta a los más sensatos y equilibrados comentaristas mediáticos, todos contra el Presidente por haber firmado la constancia contra el narcotráfico y el crimen transnacional, porque afecta la soberanía y el comercio internacional, la credibilidad, el prestigio, la dignidad, la honra, la moral y el buen nombre del país. Califican al Presidente Kast de “vendepatria”, que avergüenza al país, tratan al embajador de Estados Unidos en Chile de “impertinente, temerario, frívolo y de intervencionista” y los adjetivos contra el Presidente de los Estados Unidos incluyen hasta de “criminal”. ¿Pueden decir todo esto…?, si, esa es la libertad de expresión, la bendita libertad de expresión.
Bien, pero nosotros, con la misma fuerza que repudiamos el “estallido delictual” detestamos el “estallido verborreico”, porque la adhesión al “Escudo de las Américas” es lo mejor que nos puede pasar y creemos que esta decisión presidencial está en los planes de Dios para nuestro país, quien desde principios del siglo XX viene uniendo a nuestras naciones. El avivamiento pentecostal ocurrió en muchas partes, en Gales, en India, en Suecia, en Brasil, pero en los únicos dos países donde surgieron las más poderosas iglesias pentecostales del mundo, fue en Estados Unidos con las Asambleas de Dios y en Chile con la Iglesia Metodista Pentecostal. ¿Qué nos enseña esta obra divina…? ¡Que hay una especial teleología…! Dios tiene grandes planes para Estados Unidos y para Chile, y quiere usarlos para replegar al progresismo y al islamismo radical, y conservar al continente americano para el cristianismo.
La primera línea usa el argumento que el Escudo de las Américas anula y destruye la soberanía chilena, pero si es justo al revés, la soberanía chilena ya ha sido anulada, informan que hay 24 bandas criminales operando en el continentes y varias de ellas presentes en Chile, y quien lloró por la soberanía chilena, cuando estas bandas entraron y tomaron el control del territorio. Si hay bandas y carteles traficando, secuestrando y asesinando al teniente Ojedao en Chile, es que ya no somos soberanos, somos cosoberanos con ellas, y la única manera de recuperarla es contando con aquellos, con los únicos que son capaces y se atreven a enfrentarlas, porque tiene un Presidente valiente y decidido, que sabe ordenar y dirigir a sus marines para que destruyan las lanchas transportadoras de las drogas que matan a cientos de miles de sus compatriotas cada año. Alegan en contra que tropas estadounidenses actúen en Chile, pero si hacemos Operaciones Unitas cada año.
Para la primera línea es una vergüenza la suscripción al Escudo, para nosotros es un honor, unirnos al país que nos envío a David Trumbull, a Willis Hoover, a Cyle David, a John Mazurek, a Pablo Hoff y ahora a Franklin Graham, también es un seguro estratégico, por Estados Unidos tiene al ejército más poderoso del mundo, tiene la más avanzada inteligencia terrenal y espacial y con ellas nos puede advertir a tiempo para librarnos de los peligros del terrorismo y de otros flagelos peores. Ahora nos permitimos a exhortar a nuestros líderes políticos, a los que firmaron el ingreso al Escudo y a los que apoyan la incorporación chilena, a ser leales al Presidente Trump y a las alianzas políticas que sostiene su gobierno, porque lo que hizo Chile de retirar a su delegación cuando tocaba el turno de hablar a Benjamin Netanyahu fue una afrenta y un baldón y para nosotros los evangélicos chilenos fue una bofetada.
