USA. Pastores piden al Presidente castigar a China
Brutal persecución cristiana, criminal manejo del covid-19 y manipulación titerera de la OMS

 

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En la República Popular China solo pueden existir las iglesias y los pastores aprobados por el Estado, y la oficina de asuntos religiosos tiene la función de controlar que todas las organizaciones religiosas  cumplan estrictamente. Las iglesias y pastores tienen que estar inscritos en el Partido Comunista, adherir al liderazgo del Partido, apoyar el sistema socialista y difundir los principios y políticas del comunismo. Actualmente, una comisión del Partido reescribe la biblia para enaltecer las doctrinas socialistas y deificar a las autoridades gubernamentales.

Cuando un supervisor del Partido Comunista acusa a una iglesia o pastor de incumplir, en medio de la reunión, llega a la policía y a culatazos echan a la gente a la calle, y mientras golpean y esposan a algunos, maquinaria pesada ejecuta la demolición del edificio. Los esposados son llevados a la cárcel para ser torturados y muertos. Ellos temen que los evangélicos hagan una revolución política y pongan a un Bolsonaro o un Trump a gobernar. La crueldad con que controlan la actividad religiosa y castigan la rebeldía, ha generado el surgimiento de las iglesias clandestinas o subterráneas que funcionan en las casas.

 

El Partido Comunista Chino es responsable de la pandemia de coronavirus, ha hecho todo lo posible para ocultar los orígenes del virus. Los funcionarios del partido interrogaron y castigaron a los médicos chinos que intentaron advertir a otros cuando el virus comenzó a extenderse. Le ordenaron a los laboratorios que dejaran de analizar el virus y destruyeran sus muestras cuando quedó claro que se estaba produciendo un brote. Incluso se sentaron ante la evidencia de que el virus podría transmitirse entre humanos. Cuando compartieron esa información, el virus ya se había extendido a otras naciones. Las decisiones del partido convirtieron un brote de enfermedad local en una pandemia global. En lugar de enfrentar el coronavirus con la ayuda de otros, incluidos expertos estadounidenses, a quienes el Partido Comunista negó la entrada en enero, mantuvo a sus ciudadanos y al mundo en la oscuridad. Dejó que el virus se deslizara por sus fronteras y robó preciosas semanas a Estados Unidos y a los otros países, que podrían haber utilizado ese tiempo para preparar nuestras defensas nacionales. USA, el Reino Unido y Francia ya han advertido a Beijín que tendrá que explicar e indemnizar.

 

Tedros Adhanom no es médico, por primera vez la Organización Mundial de la Salud OMSno está dirigida por un médico, el fulano es un político, ex funcionario del régimen comunista de Etiopía, donde fue Ministro de Salud y Asuntos Exteriores, así como un miembro destacado del Frente de Liberación Popular de Tigray, que es un partido socialista marxista de Etiopía. En 2017, se convirtió en presidente de la OMS, gracias al lobby del régimen comunista chino, cuyo apoyo fue determinante, ya que consiguió los votos de la Unión Africana, la mayoría de las cuales eran dictaduras violentas que violaban derechos y libertades, y vivían bajo una corrupción endémica y estructural. Tedros Adhanom se ha hecho conocido, para nosotros los occidentales, porque hace poco dijo que el aborto libre era esencial para frenar el coronavirus, y días antes, había autorizado decir: “Es hora que las principales religiones se sometan a la autoridad de la ONU, y que se deberían suprimir las creencias de las religiones, porque ellas discriminan a las mujeres, las niñas y a las personas LGTB, las religiones deben inclinarse a la ideología progresista”.

 

Los pastores evangélicos norteamericanos están bien documentados sobre las atrocidades del gobierno chino y las sanguinarias prácticas del Partido Comunista chino en la persecución de los cristianos. Escucharon con espanto, cuando la ONG The China Tribunal aseguró que: “Agentes del gobierno chino extraen corazones, riñones, pulmones y piel mientras están vivos, de los grupos religiosos que están presos. La extracción forzada de órganos de presos de conciencia, se han cometido por años en toda China a una escala significativa, que tienen pruebas contundentes, y que esto que hacen con los presos, son crímenes contra la humanidad. Todas estas personas son asesinadas por orden del gobierno chino.” Esta y otras ONGs informan que estas prácticas se han intensificados bajo el gobierno de Xi Jinping. El gobierno chino niega estas acusaciones, pero las pruebas han sido publicadas por la prensa internacional y son de fácil acceso gracias al google. La petición de los pastores ha empezado a ser respaldada por varios legisladores republicanos y gente del propio gobierno. Sin duda, concitará el apoyo de los pastores latinoamericanos, imposible no hacerlo.

 

 

 

 

 

 

 

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