Un golpe a la meritocracia
No está siendo reconocida ni recompensada por la Segpres

 

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La meritocracia es y debe ser siempre la política pública usada por el gobierno para reconocer y recompensar el esfuerzo voluntario de las personas que se empeñan para ponerse de pie cuando la circunstancias las golpean sorpresiva e inesperadamente, cuando aprovechan el dolor y la amargura de la tragedia para mejorar sus vidas y sus organizaciones, se trata de gente que, al mal tiempo le puso buena cara, gente resiliente, gente de reflejos instintivos, que no se dejaron abatir sino que se tomaron de las manos y derrotaron a la tromba. Reconocer y recompensar la meritocracia es un acto de justicia gubernamental, que tiene su inspiración en el juicio divino, cuando Jesús reconoce y recompensa al que multiplica y no al que esconde los talentos. La congregación de Jotabeche es una Iglesia meritocrática, que no está siendo reconocida ni recompensada por la Secretaría General de Gobierno de Chile.

 

Cuando los hermanos de la Iglesia de Jotabeche se enteraron de la situación familiar en que vivía su obispo, reaccionaron como corresponde a gente que conoce la biblia, y le teme a la Palabra de Dios que dice: “El obispo debe ser marido de una sola mujer” (1° de Timoteo 3: 2). La iglesia de Jotabeche siempre ha tenido en gran estima al pastor y les ha honrado, tanto como los galos al apóstol Pablo (Gálatas 4: 15), sin embargo, el temor a la Palabra y la santidad de la iglesia pesaron más, demostrando con esta acción que son una verdadera iglesia cristiana, que sirve a Dios y no al hombre. ¿Por qué la Segpres les castiga por esto? Si, es cierto, ésta decidida acción de la Iglesia de Jotabeche, tiene que haber hecho temblar a más de un par de líderes de la Segpres, quienes pensaron: ¡Que tremendo es el compromiso de estos evangélicos jotabechinos con el matrimonio, entre un hombre y una mujer! ¿Qué van hacer contra nosotros cuando impulsemos el matrimonio homosexual? ¿Nos destituirán también como lo hicieron con su gobernante?

 

¿No hay en la Segpres algún asesor con conocimientos de teología, no hay ningún sociólogo, que les informe acerca del tamaño de la transformación, más bien de la revolución que se produjo en la Iglesia más grande de Chile? Estimados burócratas, acaba de tener lugar un hecho histórico de proporciones universales en el país, una organización social de cientos de miles de personas, como es la Iglesia de Jotabeche, (Pew Research Center un think tank con sede en Washington D. C. que brinda información sobre tendencias en los Estados Unidos y en el mundo, dice que la Catedral es la tercera iglesia más grande del mundo con una membresía de 150.000), ha decidido cambiar sus sistema de gobierno. Para nadie es un secreto que los gobiernos eclesiásticos, evangélicos y católicos son de tipo monárquico, es decir, gobierna soberanamente una sola persona. La Iglesia de Jotabeche ahora es una iglesia congregacional o democrática, donde los acuerdos se tomarán por la mayoría de sus miembros. ¿No es importante esto en un continente, donde más del 50 % de la población prefiere gobiernos autoritarios? ¿Hay que castigar a los que fortalecen la democracia?

 

¿No hay en la Segpres gente, digamos auditores contables, con la capacidad de dimensionar el cambio paradigmático que ha ocurrido en la Catedral Evangélica de Chile? Para todos es sabido que las finanzas en las iglesias evangélicas se manejan con un nivel de secretismo absoluto, ningún miembro de la congregación sabe cuánto ingresa y mucho menos en que se gasta. La Iglesia de Jotabeche ha corrido para siempre el velo, han formado una Comisión de Finanzas, que administrará los recursos abierta y públicamente, y con esta decisión, indudablemente pasan a ocupar el primer lugar en el país, como la organización social con la mayor transparencia nacional. Muchos estudiosos del fenómeno religioso eclesiástico, creen que con este ejemplo de la Catedral Evangélica de Chile, se iniciará un proceso de apertura y transparencia, que repercutirá en las 25.000 iglesias evangélicas que hay en el país. QUITARLE la realización del Tedeum Evangélico a la Iglesia de Jotabeche, en cuya Catedral Evangélica se ha realizado desde que fue establecido, es un golpe a la meritocracia.