Al embajador Eldad Hayet le gustaría que Piñera reconociera a Jerusalén
Piñera a Netanyahu: "Estoy seguro de que los aspectos más inspiradores de nuestra relación aún están por venir, la sinergia entre Israel y Chile es muy, pero muy poderosa".

 

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Con ocasión del viaje del presidente Sebastián Piñera  para visitar al Estado de Israel, el embajador de Israel en Chile Eldad Hayet, expresó que le gustaría que el mandatario chileno, siguiera los pasos de sus homólogos estadounidense y brasileño,  Donald Trump y Jair Bolsonaro, y reconociera a Jerusalén como la legítima capital de Israel, digamos como que, aprovechando el viaje. Por su parte nuestro Presidente, en su encuentro con el primer ministro Benjamín Netanyahu, destacó los 70 años del reconocimiento, la amistad y la colaboración entre Chile e Israel, afirmando que: "Estoy seguro de que los aspectos más inspiradores de nuestra relación aún están por venir, la sinergia entre Israel y Chile es muy, pero muy poderosa".

 

Estas palabras del Presidente me impresionaron, en verdad me agradaron, responder que la sinergia entre los dos países era muy poderosa, encuentro que es lo máximo, ninguno de los Presidentes chilenos, anteriores, dijo jamás algo así acerca de Israel y Chile por supuesto, porque en su tiempo lo dijeron de Chile y Cuba, de Chile y la URSS y de Chile y Venezuela. Pero, donde el Presidente tuvo un verdadero acierto, fue cuando dijo: “Estoy seguro de que los aspectos más inspiradores de nuestra relación aún están por venir.” Y esto lo dice, porque el Presidente sabe bien, que su sucesor en La Moneda, a más tardar el subsiguiente, reconocerá a Jerusalén como la legítima capital de Israel, además de firmar un Acuerdo de Libre Comercio, entre otras acciones.

 

Varias son las razones, por las que el Presidente Piñera, no puede seguir los pasos de sus homólogos Donald Trump y Jair Bolsonaro. La primera tiene que ver con el famoso equilibrio, el gobierno sabe que en Chile hay quince mil judíos que favorecen a Israel y unos cuatrocientos mil ciudadanos que origen árabe que favorecen a Palestina, y que si bien los primeros son importantes, los segundos tienen mucha influencia, electoral por el número, e influyentes, porque cuentan con varios parlamentarios, incluso uno de ellos con aspiraciones presidenciales. Ciertamente nuestro gobierno ignora, a los millones de evangélicos que aman a Israel, y que tiran por la borda el equilibrio del que habla la cancillería, a diferencia del Presidente norteamericano y brasileño, que conocen de sobra y satisfacen, el amor de los evangélicos por Israel.

 

A continuación comparto algo importante, aunque delicado, pero con mucho respeto. Todos sabemos que el Presidente Piñera hace las cosas por convicción, las convicciones que surgen de su fe católica. Los católicos creen que Dios desechó a Israel como su pueblo, y que ahora ellos, la Iglesia Católica Romana, son el pueblo de Dios, por lo tanto, cada vez que un católico lea en el Nuevo Testamento, la palabra Israel, debe interpretarla como la Iglesia Católica Romana. Esta teología católica es la que explica el desdén del Vaticano por el Estado de Israel y su notorio favoritismo por la causa palestina. Para la Iglesia Católica y su Estado Vaticano, Israel es como cualquier otro país. La Iglesia Católica Romana por siglos y siglos acusó a los judíos de la muerte de Jesús, y los castigó cruelmente por ello, hasta el Concilio Vaticano II cuando emitieron la Declaración Nostra Aetate.

 

Sin desconocer que hay algunos evangélicos que tienen la misma doctrina que la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica en su inmensa mayoría, cree que Israel es el pueblo de Dios. Los evangélicos también creen en la promesa de Abraham, que será bendecido por Dios todo aquel que bendiga a Israel, sea una persona, una iglesia o un país. Y la teología evangélica, cuenta con una prueba o evidencia, que la hace irrefutable, y es la siguiente: Después de 1878 años de diáspora, los judíos vuelven a su tierra e Israel renace nuevamente como nación, y se desarrolla aceleradamente para ser una Gran Nación, tal como Dios se lo prometió a Abraham: “Haré de ti una gran nación”. El Presidente Donald Trump y el Presidente Jair Bolsonaro tienen esta fe evangélica, y por eso, ellos han reconocido a Jerusalén como la legítima capital de Israel.

 

El último párrafo de este artículo lo destino a aquellos evangélicos que tienen estudios superiores y que manejan los conceptos fundamentales de la teología evangélica. Estos evangélicos, cuando saben que el gobierno de Israel es tan tolerante que permite que en sus ciudades más importantes como Tel Aviv y en la misma Jerusalén se realice la Gay Parade más multitudinaria del mundo, se preguntan: ¿Hasta dónde debemos apoyar a Israel? La respuesta, la entregó Jesucristo en su enseñanza de Mateo 25: 31 al 46. Si apoyamos a Israel en todas las necesidades que ellos tengan estaremos apoyando al mismo Jesús. Esta enseñanza es muy valiosa: Si el gobierno de Israel quiere dos estados lo apoyamos, si el gobierno de Israel quiere establecer asentamientos en Cisjordania lo apoyamos. Trump y Bolsonaro creen lo mismo.


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