Pensiones para nuestros hermanos cuentapropistas

Propuesta evangélica para resolver el tema de las pensiones

 

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Los que gritan NO MAS AFPs son enemigos del modelo económico chileno, y ellos aprovechan el tema de las bajas pensiones como pretexto para eliminarlas, si lo logran, querrán también eliminar las ISAPRES y las CAJAS DE COMPENSACION, y así hasta llegar a los restoranes.  Las AFPs son privadas, y surgen como una oportunidad de negocios que ofrece la economía de mercado, en un sistema político en que el Estado se autoasigna un rol subsidiario, para que sean los privados quienes operen. Hay gente que rechaza todo esto, es decir, ellos quieren un Estado Solidario o benefactor, uno que emprende por si mismo todas las acciones para suplir las necesidades de la gente. El modelo económico de ellos, es que el Estado resuelva todos los problemas de la gente, que el Estado sea el dueño, el administrador y el prestador de todos los servicios sociales. Este tipo de Estado se denomina Socialista. Desenmascarado el verdadero objetivo de los líderes del movimiento NO MAS AFPs, que consiste en eliminar el modelo económico chileno, cabe preguntarse, ¿Que posición podría asumir un evangélico frente a esta situación? O, más específicamente, ¿Cuál debería ser el tipo de Estado que refleje el evangelio de Cristo?


La ideología cristiana construida con la doctrina calvinista, puritana y dispensacionalista entrega al hombre la responsabilidad de emprender todas las acciones para satisfacer las necesidades de él y su familia y propicia el establecimiento del Estado para que facilite y regule las acciones de emprendimiento, pero otorga al Estado un rol solidario con las personas y las familias que no logran salir por si mismos de la pobreza. Este rol solidario del Estado debe ser eficiente de manera que en el menor tiempo posible logre  “levantar al pobre del muladar”.  El Estado solidario, en la concepción evangélica está dirigido a liberar al hombre y a su familia de la pobreza, si no lo logra, existe la obligación ciudadana de remover a los trabajadores del Estado y poner a otros más eficientes. El Estado Solidario en la concepción evangélica, es un Estado patrocinador y auspiciador, es decir, muy diferente al Estado Solidario en la concepción socialista. El Estado Solidario en la concepción socialista es un mantenedor de la pobreza, el Estado Solidario en la concepción socialista aplica políticas públicas para mantener bolsones de pobres, como colchón electoral.  El Estado Solidario en la concepción evangélica aplica políticas públicas para “levantar al pobre del muladar” y ejerce un estricto rol de supervisión, para que nadie vuelva a la pobreza.

 

Ahora, teniendo como fundamento filosófico lo anterior, favorecemos la existencia de las AFPs, pero sometidas a un régimen similar al de los servicios básicos, como el agua potable, la electricidad y la salud, es decir, con regulación de las comisiones, con regulación de las utilidades y regulación de las pensiones, para que la taza de reemplazo no sea menor    al 70 % del ingreso promedio de los últimos diez años. Si una AFP no puede cumplir las exigencias, que abandone el mercado de las pensiones, porque este negocio, no debe enfocarse a proteger el capital, sino al cumplimiento del objetivo, que es entregar pensiones justas. El Estado no puede seguir dejando el sistema de pensiones de los trabajadores chilenos, sometido a los vaivenes del mercado, porque las pensiones son una cuestión social relevante, cuya insatisfacción puede llegar a desestabilizar la sociedad y tumbar al gobierno, y porque, en los zigzagueos del mercado, los trabajadores siempre pierden, como ha sucedido hasta hoy, a vista y paciencia del gobierno, que ni siquiera hace un juego de hombros. 

 

Para el caso de los trabajadores sin cotizaciones, que entrarán a la categoría de pobres a los 60 y 65 años, decimos que el Estado debe encargarse de ellos, así como el Estado les entrega el servicio de la salud a través de la letra A y B.  El Estado no puede seguir haciéndose a un lado.  En nuestro país, el mercado del trabajo, se canaliza en primer lugar vía familiares y amigos, y en segundo lugar vía concursos, y casi nunca los primeros, pero en los segundos casos, las cesantías son frecuentes, de cinco a diez a lo largo de una vida laboral de 40 años, y tenemos hermanos, que carecen de contactos y currículum, y que han tenido que trabajar toda la vida por cuenta propia. Exhortamos al gobierno y a los candidatos presidenciales en general, a ser compasivos y misericordiosos, con nuestros hermanos que trabajaron toda la vida por cuenta propia, vendiendo pescados en la población, vendiendo empanadas en la esquina, vendiendo parches curitas en el centro, y que de esa manera formaron y mantuvieron a sus familias. A estos, a los cuentapropistas, el Estado debe darles una pensión equivalente al ingreso mínimo mensual,  apenas cumplan las edades legales. 

 


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daniel

“A Daniel no lo mataron por ser gay.”

“Una verdad dolorosa e incómoda,

pero es una verdad.”

Rodrigo Fluxá “Solos en la noche”

Periodista del Mercurio

 

 

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