Chile Bicentenario


Propuestas para construir un liderazgo estratégico
en América Latina

El violento terremoto del 27 de febrero ocurrido en nuestro país, uno de los cinco más destructivos en la historia de la humanidad, no solo dañó gravemente el patrimonio nacional que tanto cuesta construir, también golpeó crudamente el alma chilena, abatiéndola hondamente en el principio de un año, el 2010, que estaría marcado por el júbilo, las celebraciones y coloridas ceremonias, largamente planificadas para festejar los doscientos años de nuestra regia y distinguida República de Chile. En muchos sectores del territorio y en muchos aspectos, la destrucción nos ha hecho retroceder decenas de años, y aún cuando hay regiones y ciudades intactas en el país, pareciera como que a la nación hay que hacerla de nuevo. Y esto verdaderamente es así, pues el cataclismo sufrido también develó una serie de debilidades, urgentes de corregir, ya que son peligrosas para la paz y bienestar social, incluso para nuestra supervivencia soberana, entre ellas, la falta de protocolos establecidos que definan las funciones institucionales, en casos de sismos, tsunamis, rebeliones, ataques de países extranjeros y la existencia de autoridades políticas que terminan indecisas, temerosas e ignorantes de lo que sucede, como consecuencia, ciertamente inaceptable, que las comunicaciones, en casos de sismo, se interrumpan automáticamente junto al corte del suministro eléctrico.

 

Nosotros los evangélicos, siguiendo a Jesús, hemos crecido en estatura (numéricamente) y en sabiduría (profesionales), aspectos ambos, que han servido para fortalecer nuestro amor y compromiso con Chile. Esta nueva realidad numérica y profesional, nos impide seguir sustrayéndos del acontecer, y además de estimular la evangelización, nos inspira a mirar al país desde una nueva perspectiva y a reflexionar en su desarrollo social, económico y político con el propósito de formular proyectos, desde nuestra concepción y visión cristiana del hombre y la sociedad, tendientes a contribuir a la grandeza nacional y a promover a la nación para ocupar un lugar de liderazgo ahora y durante el reino milenario de nuestro Señor Jesucristo. En este contexto, el ministerio evangélico Chile Cristiano, que se ha impuesto la misión de promover y proponer la institucionalización política y asimilación social de los valores cristianos en el país, además de orar por la nación y por nuestro Presidente de la República, deseamos también presentar algunas reflexiones y propuestas, que surgen de nuestra visión axiológica social cristiana, contrastada con la realidad política, económica y social que exhibe nuestro país. Este conjunto de propuestas que compartimos a continuación, apuntan a fortalecer “la nueva forma de gobernar” que se plasma, pero sobretodo, a configurar un liderazgo nacional potente en América latina. Chile que ya destaca en el concierto latinoamericano, está en condiciones de pretender fomentar el paradigma del desarrollo económico, del desarrollo político, del desarrollo democrático y del desarrollo humano que ha alcanzado, a un continente que se hunde de la mano de líderes anclados en visiones sociales añejas, fracasadas y resueltamente anticristianas.

 

 

 

Relaciones Internacionales

 

Chile ha hecho muy buenas asociaciones comerciales, pero no ha querido o ha sido incapaz de entender que también hay que forjar lazos políticos con los pueblos del mundo, incluso en áreas como la defensa. Es fácil darse cuenta que un país como el nuestro no es prioridad para los países desarrollados y que tampoco somos apreciados en el barrio. Más allá de vender y comprar a los demás, vemos a nuestro país políticamente muy solo en el mundo, todos nos conocen, pero nadie es nuestro amigo y cuando surgen oportunidades para ganar una amistad se desaprovechan ladinamente; Cuando Chile tramitaba la suscripción de un TLC con los Estados Unidos de América que prometía, como efectivamente sucedió, aumentar enormemente el intercambio comercial, rechazó apoyar a los norteamericanos en su contienda con Sadam Hussein. Estimamos que el presidente chileno de la época actuó exclusivamente por razones ideológicas, demagógicas y populacheras, sin detenerse a reflexionar en las repercusiones que su conducta podría dañar severamente las negociaciones comerciales y por consecuencia afectar el bienestar del país. Fue gracias a la seriedad y a la honorabilidad de la contraparte chilena, lo que permitió concluir exitosamente la suscripción del Acuerdo. Creemos que es un principio básico de las relaciones internacionales, que cuando un pueblo, como el nuestro por ejemplo, pretende participar de la prosperidad de otro, como los Estados Unidos de América, debe estar dispuesto también a participar de la defensa del otro pueblo. Estimamos que la defensa es un área en que nuestro país muestra una ingenuidad que puede resultar peligrosa en un escenario tapujado de dirigentes ideologizados y coléricos, que para disuadirlos puede hacer falta algo más que unas fuerzas armadas modernas bien equipadas. Una ampliación al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América que incluya asistencia militar reciproca, puede transformarse y constituirse en un escudo que nos garantice vivir en un pacifismo permanente, aunque haya que escuchar por unos días gritos de descontento vecinal. Como evangélico chileno quisiera ver a mi país unido en amistad, cooperación y mancomunidad de objetivos internacionales, con el país de David Trumbull, Willis C. Hovver y Cyle Davis.

 

 

Chile ha sido esquivo e inamistoso con el Estado de Israel, y no le ha importado quebrantar sus propias reglas en las relaciones con dicha Nación. Para perseguir y conseguir la firma de un Tratado Comercial con China, hizo la vista gorda con la violación de los derechos humanos cometidas por esta potencia compradora de cobre, sin embargo, con el Estado de Israel, sólo por consideraciones políticas banales suspendió las negociaciones y desconoció las mismas conversaciones. El ministro de Relaciones Exteriores de la época durante el Conflicto de Gaza, que se extendió desde diciembre hasta el diecisiete de enero del 2009, estuvo muy cerca de aplicar la misma insensata e inconducente política de Venezuela y Bolivia. Condenó enérgicamente la incursión judía, pero tibiamente las causas que la originaron. Chile que pondera solo variables económicas para negociar Tratados, con el Estado de Israel aplica criterios distintos e injustos. El criterio electoralista que considera sesenta mil votos judíos en el país versus los trescientos mil palestinos ha impedido en el fondo, el avance de las conversaciones binacionales. A este juego burdo, el ejecutivo chileno pronto tendrá que agregarle un nuevo participante; tres millones de evangélicos chilenos que aman a Israel están empezando a conocer estas conductas políticas, y no evaluarán bien al gobierno que las aplica. Otra acción injustificada e incomprensible del gobierno de Chile ocurrida durante el año 2009, fue la votación favorable del Informe Goldstone que criminaliza las acciones del ejército israelita durante la incursión en Gaza. El mismo gobierno, que en el futuro podría ser objeto de una investigación similar por sus acciones contra los enfrentamientos mapuches en el sur del país, no escuchó el clamor del representante de Israel en la Asambleas General, no ponderó el cuestionamiento y rechazo que hicieron del Informe las grandes potencias con las que se ufana tener muy buenas relaciones. El ministerio Chile Cristiano exhorta y espera que el nuevo gobierno de Chile adopte una nueva política hacia el medio oriente que contemple en primer lugar un nuevo trato al Estado de Israel, que parta por reanudar las conversaciones tendientes a lograr la suscripción de un Tratado de Libre Comercio. Israel es el único país del mundo, de veintisiete mil dólares pér capita, que posee una avanzada industria tecnológica, plantas móviles de desalinización del agua marina, fertilizantes para cultivar el desierto y promesas de Dios que lo elevaran a potencia mundial en la época milenaria, y que ha mostrado interés y muy buena voluntad, para negociar un Acuerdo con Chile, que ha sido discriminado e injustamente postergado hasta el día de hoy.

 

 

Economía

 

Chile en el año del bicentenario está lejos del desarrollo económico y social, aún cuando el Ministro de Hacienda dijo hace diez años atrás que hoy lo seríamos, que al año 2010 tendríamos el nivel de ingreso pér capita de España. Casi veinte mil dólares pér capita menos, nos separan de ese pronóstico. Cinco millones de chilenos eran pobres hace veinte años, hoy son cuatro millones quinientos mil, incluidos los que viven en la pobreza extrema, es decir, los indigentes. Asimismo el desempleo chileno representaba al siete coma cuatro por ciento de la población activa, veinte años después el porcentaje se eleva al nueve coma ocho. Estas cifras que reflejan el drama y la aflictiva situación de millones de personas de carne y hueso son la consecuencia por no haber administrado eficientemente los instrumentos que proporciona el sistema. La Economía Social de Mercado donde se ha adoptado, y administrado sabiamente ha producido milagros económicos partiendo de Alemana, y Chile debería ser uno de ellos. Los técnicos que se hicieron cargo de la economía chilena hace veinte años atrás, sostenían que para eliminar el desempleo y la pobreza solo había que proponérselo ya que el modelo tenía los mecanismos diseñados, y que lo único que faltaba para que el modelo económico chileno, diera todos sus abundantes frutos, era ser administrado por un gobierno “democrático”.

 

Ciertamente, al bicentenario del inicio de la revolución política independentista, Chile ha progresado más que todos los países de América, excepto Estados Unidos y Canadá, sin embargo, la pobreza en sus expresiones más lacerantes; el desempleo, el déficit habitacional y la imposibilidad de acceder a la educación superior por falta de recursos económicos, son todavía un baldón que aplasta las aspiraciones más íntimas de las familias chilenas. En este contexto, el ministerio Chile Cristiano celebra las promesas del nuevo presidente cuando afirmaba que su gobierno lo dedicaría a los más pobres y a crear un millón de empleos. Eliminar la pobreza en estas tres caretas es un deber primario, ineludible e improrrogable de un gobierno para ser bien evaluado en el juicio de Dios a las naciones. La voluntad de Dios que deben cumplir los gobiernos de las naciones es: “Levantar del polvo al pobre y al menesteroso alzar del muladar” (Salmo 113:7) Esta orden política celestial para los gobiernos del mundo debe ejecutarse con políticas públicas que apunten a la promoción social, es decir, el objetivo específico debe ser que, el pobre deje de serlo. Una política de protección social como la diseñada y ejecutada en los últimos años no responde al imperativo divino; identificar a los pobres, agruparlos y crear una red de beneficios para protegerlos, es hacer lo contrario a lo que Dios establece.

 

El gobernante que asuma personalmente el compromiso de eliminar la pobreza del país, será bendecido por Dios con el afecto y el apoyo electoral de todos los evangélicos y cristianos en general, sentimientos que se extenderán a la Coalición Política que lo secunde. Terminar con la cesantía y el desempleo en general debe ser la primera prioridad del gobierno, ¿cómo puede un chileno cumplir la orden divina “seis días trabajarás” si no tiene donde hacerlo?, y dado que la política de entregar subsidios a la contratación de mano de obra no está resolviendo el problema, entonces llega la hora que el gobierno cumpla el deber de desempeñar el rol subsidiario a que lo obliga la Constitución Política de la República y emprenda las grandes obras públicas pendientes y contrate directamente a todos los cesantes y desempleados que estén dispuestos a trabajar por la grandeza del país. Abordar resueltamente el déficit habitacional es también determinante para enfrentar la pobreza, esa que emerge en cuanto sitio eriazo, loma de cerro y que se vive de a quince o veinte seres humanos en cincuenta o menos metros cuadrados en la periferia de las grandes ciudades. Abrir las puertas de la educación superior, sin costo, a todos los alumnos que egresan de la enseñanza medía, especialmente de los colegios municipales, significará matar el germen responsable de la reproducción de la pobreza.

 

 

Salud

 

La Constitución Política de la República establece como base de la institucionalidad chilena que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y que es deber del Estado dar protección a la población y a la familia y como derecho constitucional afirma que la ley protege la vida del que está por nacer. Una somera reflexión hermenéutica de estos preceptos constitucionales nos hace entender la relevancia social de la familia y la preponderancia jurídica de la mujer embarazada, también nos recuerda que en Chile, el matrimonio civil es el único medio legal para fundar una familia. En cuanto al matrimonio, el Código Civil chileno afirma que “es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente" (art.102). Y para que todas las familias de hecho también lo sean de derecho, la nueva ley de matrimonio permite el divorcio.

 

Sobre estos fundamentos constitucionales, el gobierno de Chile debe formular las política de población y salud social y si bien no puede impedir que los parlamentarios presenten proyectos de ley para alterarlos, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, expuesto por el diputado Marcos Antonio Enriquez-Ominami y otros (Boletín 5780-18), el proyecto de ley para permitir el aborto terapéutico, como el presentado por el diputado Enrique Accorsi Opazo y otros (Boletín 3197-11), tampoco puede apoyarlos y/o promoverlos, aún cuando sean equivalentes con sus filosofías antropológicas y societales. En el caso como el actual, en que gane el gobierno de Chile, quien filosóficamente no discrepa con los preceptos constitucionales, tiene el desafío de formular políticas públicas tendientes a “dar protección a la población y a la familia”, como también a la mujer embarazada. ¿Se protegerá a la población y a la familia promoviendo una legislación que le de categoría legal a las uniones civiles homosexuales debilitando de esta manera el matrimonio civil? ¿Se protegerá a la población y la vida del que está por nacer, entregando a destajo pastillas que podrían ser abortivas, en los servicios públicos de salud? El ministerio Chile Cristiano estima que homologar programas sociales sanitarios que se aplican en los Estados Unidos de América podría ser tremendamente eficaz para dar protección a las familias chilenas y a las mujeres embarazadas, complementariamente con otros que pueda diseñar el ministerio de salud.

 

 

Justicia

 

La justicia chilena está en entredicho, es cuestionada por toda la masa social, fue duramente criticada por todos los candidatos presidenciales en la última contienda electoral y se puede decir que el concepto con que todos la describen es de “la puerta giratoria”, que se lo ha ganado por la facilidad con que los delincuentes entran y salen por ella, lo que a su vez mostraría la “mano blanda” de los jueces y la baja penalidad existente para la comisión de delitos graves. Los que defienden el sistema judicial chileno, arguyen la alta población penal existente en el país, en comparación al pasado y a las demás naciones del continente. Tengan razón o no los apologetas, lo cierto es que esta percepción tiene atemorizada a la población, que se siente indefensa e impotente, frente a un sistema que ve tan garantista para los delincuentes, ya que gozan de una variedad de derechos. Gracias a Dios por todos los parlamentarios que están preocupados por revertirla, para devolver a los chilenos la sensación de seguridad, que es vital para el desarrollo social y económico del país.

 

En el ministerio evangélico Chile Cristiano interpretamos esta cuestión social, estimando que la ha producido la filosofía sociológica, antropológica y política en que se fundan los últimos gobiernos nacionales; Las desigualdades sociales y económicas capitalistas y neoliberales obligan al hombre común a romper las reglas para satisfacer la necesidad impostergable de alimentarse y vestirse, por lo que en conciencia está justificado el desarrollo de una política judicial que comprenda y solidarice con esta realidad humana Sin embargo, la Palabra del Dios Santo y Justo afirma en las Escrituras que: “La justicia engrandece a la nación; más el pecado es afrenta de las naciones.” (Prov. 14:34).

 

Tomando como fundamento filosófico la Palabra de Dios, queremos contribuir para construir una nueva percepción y sensación social sobre la justicia chilena, presentando por ahora dos recomendaciones: La primera es que el gobierno de Chile, de palabra, de hecho y de derecho formule y desarrolle una nueva política tendiente a apoyar y fortalecer la función de Carabineros de Chile en sus actividades y procedimientos para mantener el orden social. Esta proposición se traduce exactamente en lo siguiente: No queremos ver, ni saber más de carabineros dados de baja, porque el cumplimiento de su función no fue del agrado de los que protestaban, cualquiera sea la posición social o política del manifestante, de los medios de comunicación social, sea nacional o extranjero, o de algún personero de gobierno, cualquiera sea el rango que ostente.

 

La segunda proposición tiene su sustento filosófico en las palabras de Jesucristo, Juez Justo, que juzgará con justicia a las naciones en su manifestación y en su reino: “Y a cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le atase al cuello una gran piedra de molino y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Es inevitable que haya tropiezos, pero ¡ay del hombre que los ocasione!” (Mateo 18: 6 y 7) Las autoridades políticas; ejecutivas y legislativas, no pueden seguir ignorando la palabra de Dios y la opinión mayoritaria de la sociedad chilena en cuanto a la retribución que se debe dar al individuo que viole y asesine a una niña o niño chileno, aún cuando sus convicciones religiosas o filosóficas sean muy fuertes, aún cuando la familia directa de la santa criatura no apruebe la pena capital. Estimadas y respetadas autoridades, dice Jesús sobre los niños: “Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 18: 10,11)


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daniel

“A Daniel no lo mataron por ser gay.”

“Una verdad dolorosa e incómoda,

pero es una verdad.”

Rodrigo Fluxá “Solos en la noche”

Periodista del Mercurio

 

 

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