Estado de Israel

 

Se puede decir objetivamente que la política exterior aplicada en los últimos años fue exitosa, Chile se reinsertó en el mundo y volvió a formar parte activa de la comunidad internacional, y lo mejor de todo, es que al reencuentro, Chile viajó en avión propio y con dinero en los bolsillos, producto del milagroso desarrollo económico alcanzado hasta finales de la década de los ochenta y principios de los años noventa. Nuestro país con logros económicos y credenciales democráticas, fue tan bien presentado a las naciones que consiguió suscribir Tratados de Libre Comercio con todas las potencias del planeta. Sin embargo, las potencias no se mueven solamente por intereses económicos, sobretodo, actúan motivadas por sus intereses políticos, y estos son tan fuertes y profundos, que en su consecución están dispuestos a gastar la riqueza que han acumulado y aún, hasta endeudarse A juicio nuestro, este es el punto que Chile no quiere o no tiene la capacidad de entender. Chile necesita socios, pero también necesita amigos y no se puede ser amigo de todos, porque los intereses de cada cual son distintos y chocan entre sí.

Chile ya casi firmó todos los acuerdos comerciales que se necesitan para tener al mundo entero como mercado, nuestro país tiene convenios comerciales que le permiten llegar con sus productos y servicios al ochenta y cinco por ciento de los habitantes de la Tierra. Ahora, es necesario que Chile se pregunte que quiere, pero en el orden político, con los intereses de qué potencia o conjunto de potencias se identifica, porque Chile, por su ubicación, por su tamaño, por su poder, no puede pretender el camino propio, como lo hizo Brasil, que si tiene ubicación, tamaño y poder. Todos pudimos apreciar el giro que el presidente Lula le imprimió a la política exterior de su país, se desmarcó de la ONU, se distanció de Washington, esquivó a Europa y se alineó con las posiciones rupturistas y desafiantes iraníes, que en el fondo es como fichar por la Organización para la Cooperación Islámica. Venezuela y sus satélites bolivarianos han optado por el mismo camino. Chile debe reflexionar y decidir con quién o con quienes se alinea políticamente, y una vez hecho, contribuir sinceramente a la promoción de esos intereses. Las opciones que hay, no son pocas, están a la vista y a todas ellas no les disgustaría sumar la presencia chilena.

Por nuestra formación axiológica no sugerimos el bolivarianismo, es decir, rechazamos la integración política de Chile a la comunidad de intereses políticos que mueven a las naciones de Venezuela, Cuba y Nicaragua, estimamos nefastas sus políticas económicas que empobrecen a sus pueblos, y sobre todo, rechazamos la política exterior de ese conglomerado que se expresa en odio, odio a los que internamente se les oponen, odio a los norteamericanos y ese odio homicida hacía los judíos. Tampoco indicamos a la progresista Unión Europea, porque no compartimos el relativismo que se impone en sus pueblos, de los cuales España, por las razones que se conocen, es el ejemplo más conocido y desagradable. No nos gusta España, con sus políticas liberales aplicadas al matrimonio, al aborto, a la educación, a las comunicaciones, a la política, a la defensa. Para nosotros es inaceptable la cultura holandesa, y sus políticas de familia, aborto, sexualidad, eutanasia. Las políticas laicistas del Reino Unido son irracionales además de anticristianas. Europa, desde que escribió su Constitución, dejó de ser continente cristiano, y paso a ser una civilización no solo post cristiana, sino anticristiana.

De todos los bloques de intereses, es con los que promueven los Estados Unidos de América, con los que tenemos mayor coincidencia. Sabemos que el progresismo presiona por ocupar todos los espacios en la cultura norteamericana, promovido por el partido Demócrata, sin embargo, admiramos el esfuerzo y la batalla a la que se entrega el pueblo norteamericano para defender los valores cristianos establecidos desde la fundación del país, apoyado por el partido Republicano. Para conocer la filosofía que inspira la política exterior estadounidense que sugerimos replicar en Chile, transcribimos a continuación un párrafo escrito por John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt en Marzo del año 2006: “La política exterior estadounidense determina acontecimientos en todos los rincones del globo, sin embargo en ningún sitio es esto tan cierto como en Oriente Medio, una región de inestabilidad recurrente. Con tanto en juego, todos los países necesitan entender las fuerzas que dirigen la política de los Estados Unidos en Oriente Medio: “Desde la Guerra de los Seis días en 1967, el asunto principal de la política estadounidense en Oriente Medio ha sido su relación con Israel, que en términos inconfundibles consisten en: Apoyo inquebrantable de los Estados Unidos a Israel”

 

 

 

 

 

Night to Honor Israel en Chile

 

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